La imagen con que todos soñamos al imaginar una casa en la playa aparece superada por este ejercicio fino de arquitectura, donde la plástica y la concepción del espacio logran materializar una idea fantástica, vivir en la playa. La obra del Arquitecto Diego Algorta Carrau contó para el equipamiento, de la complicidad de los habitantes. Y el resultado, está a la vista.
El terreno escogido ya indicaba el camino. La elevación y la proximidad con la costa señalaban un fantástico mirador desde el cual capturar todas las vistas de la playa. El edificio proyectado por el Arquitecto Diego Algorta Carrau se adapta a los desniveles del terreno y juega con ellos. La casa se desarrolla entonces en tres niveles que establecen un juego plástico donde el autor saca el mejor partido de su idea acerca de la vivienda de playa y del lugar propuesto para concretarla. Las fachadas revocadas y pintadas color blanco imponen su presencia con delicadeza y armoniza con el paisaje natural. 
El acceso principal se ubica en un nivel intermedio y nos introduce en el área social de la casa. Allí se resuelve la recepción con una vinculación muy fuerte con el espacio exterior que mantiene una gran roca viva propia del cerro sobre la cual se encuentra el terreno. Luego, a través de ventanales, se accede a la vivienda, donde se encuentra la cocina y un gran estar comedor al frente. Este se continúa hacia la terraza, donde se ubica el área del parrillero con pérgola como área de transición que, al permitir la continuidad espacial, conecta la arquitectura con la naturaleza. 
La piscina elevada remata el nivel intermedio, donde el relax es la clave y el paisaje digno de contemplación. En el nivel inferior se ubican tres dormitorios en suite, con la garantía, al igual que en el resto de la casa, de increíbles vistas hacia el entorno. Los volúmenes se van escalonando acompañando el sustrato, se dedica el tercer nivel a la suite principal con la mayor altura del conjunto, coronando el volumen. La calidad de las terminaciones interiores acompaña la nobleza del conjunto: pisos de cemento lustrado, baños estucados, maderas pintadas de blanco como revestimiento de las paredes, ambientes puros y luminosos, luz cenital y hormigón visto en el cielorraso, todos estos factores combinados en un perfecta mixtura le brindan una estética natural y cuidada la conjunto. La concepción de la estética de los espacios interiores ha sido responsabilidad de los habitantes, quienes fueron asistidos por el arquitecto Diego Algorta Carrau. 
Sin dudas la gran terraza que se abre desde el nivel que contiene el living y el comedor es uno de los ambientes preferidos de los habitantes. Los ventanales corren sobre rieles que permiten contener todas las hojas en las paredes, con lo cual este espacio crece y se integra naturalmente a la fantástica terraza. 
Los muebles son ligeros, frescos y promueven la idea del descanso en la costa. La madera blanca, los pavimentos de cemento lustrado y la luz que ingresa lateral y cenitalmente, generan una atmósfera vital, des contraída, de la cual resulta imposible abstraerse.