“Tengo razones físicas para negar la altura, razones psíquicas para el mismo fin, tengo un profundo respeto por la persona y su individualidad… Hay que encontrar una solución arquitectónica que resuelva todas estas dificultades. Así nace Los Pétalos. Hoy tenemos la posibilidad de hacer un edificio comunitario que respete a la persona, la posibilidad de brindarle al habitante un espacio único, que reúna las ventajas de la vivienda individual con las ventajas que él entienda que tiene un apartamento tradicional. La altura en exceso es el único lugar en donde aparece una negativa plena. Eso para mí no tiene solución. Pero no por cuestiones tecnológicas, sino por motivos psicológicos y paisajísticos. Los principios de la arquitectura orgánica, además de reconocer a la persona, establecen que cuando uno supera la altura de los árboles, está por fuera del paisaje, el mamífero necesita física y psíquicamente tocar tierra”.

Buscando el camino para no quedarse en la negativa es cómo Samuel Flores Flores arriba al proyecto de Los Pétalos. Luego de años de mantener una fuerte postura en contra del fenómeno de las torres, luego de años de reflexionar sobre el tema, años de estudio y experiencia, el arquitecto finalmente arriba a una solución que pareciera conjugar las ventajas del apartamento y la vivienda individual en un singular proyecto. Y es que la vivienda individual tiene virtudes innegables, entre ellas, puede hacerse a escala y medida del usuario. Pero también tiene desventajas: resulta costosa y, en estos tiempos, insegura. Cómo combinar las diferentes cualidades de cada programa es una interrogante que viene ocupado los pensamientos del arquitecto por mucho tiempo. Interrogante para la que hoy encuentra respuesta.
La resolución final evita crecer en altura, pero integra al proyecto el resto de los beneficios de vivir en un apartamento. El proyecto está pensado geométricamente para que a pesar de formar parte de un conjunto, el índice de privacidad mantenido por cada unidad se asemeje al de una vivienda particular. Además, cada unidad se piensa de modo individual, se hace según las necesidades de cada habitante, son ambientes personalizados, diseñados a medida. Los Pétalos también dependen de la persona, como sucede en toda la arquitectura de Samuel Flores Fores; por lo tanto, necesitan de esa persona. Pero no se trata de un cliente externo, de un inversor, sino del habitante que ocupará esos espacios.
    

“Se va armando el proyecto que surge como filosofía de vida, el desarrollo del individuo que se suma al hecho comunitario y comparte ciertos espacios comunes. Pero además esos espacios se hacen a escala de la persona, de su familia, de su sensibilidad y dinero. Todo eso encuentra una manera única y armónica de manifestarse, todo eso encuentra una forma compartida por una cantidad de viviendas, a esta forma la he llamado Los Pétalos”.
    
Se llama Los Pétalos porque se asemeja a una rosa, a una flor. Hay un bulbo central y ramificaciones laterales: pétalos. En la naturaleza ningún pétalo está al mismo nivel o es del mismo tamaño o color. Son similares, nos son iguales. Y así sucede en el proyecto de Samuel Flores Flores, cada unidad es una parte fundamental del todo, comparte con el resto características similares, pero las unidades no son iguales. Porque cada una de ellas se moldea según su futuro habitante. La estructura creada tiene, en principio, cuatro pétalos. Es el resultado orgánico que mejor se acomoda al terreno dado. Un gran predio ubicado en Barra de Carrasco, una zona que en el presente se está revalorizando.

“…en síntesis, uno puede vivir en compañía de otros, sin necesariamente compartir los inconvenientes que esa unión tiene. Es decir, uno puede tener un apartamento/casa con el metraje que pueda pagar. Uno puede tener un apartamento/casa con un espacio adecuado a su psiquis, cuerpo y espíritu… una sola limitante. Esto es orgánico, estamos armando una flor, una flor tiene pétalos y son todos distintos, pero tienen que crecer todos juntos, por lo tanto, necesito del conjunto de habitantes que van a formar esos pétalos”.
    

Hasta ahora el proyecto es una hipótesis. Hasta ahora el arquitecto ha hecho uso de sus 50 años de experiencia realizando viviendas particulares, estudiando a la persona y su mente, para resolver la ecuación. La solución final se alcanzará con las ocho familias que ocuparán los distintos espacios. Hasta ahora el proyecto enseña la metodología, enseña que Los Pétalos es una posibilidad real. Luego, con las ocho familias, cada unidad cobrara forma y sentido.

“Tengo que cambiar al cliente por el habitante. No tengo clientes, tengo habitantes. El cliente es algo exógeno. El habitante es alguien que tú tomas con la responsabilidad que eso significa. El cliente es un usuario que paga y se va. El habitante es una persona que es parte del proceso. Está en la creación. Por qué, porque se le ha preguntado. La misma pregunta que hace 50 años hago, se vuelve a aplicar acá. ¿Quién es usted?”.
Y así surge el concepto de Los Pétalos que, al igual que el resto de sus obras, tiene al habitante como finalidad.  En una escala más general el proyecto se configura alrededor de un patio, el centro de la flor, el bulbo. Aquí está el atrio tan valorado en la arquitectura de Samuel Flores Flores. Es un ambiente previo, un ambiente que recibe a quienes van llegando. El patio rompe con el esquema de edificios tradicionales. El patio es un espacio vital que necesita de arquitectura para formarse. En este caso queda delimitado por los cuatro pétalos, por la combinación de curvas que van delineando a los apartamentos.
Desde el centro los pétalos abren sus ambientes al entorno, no se enfrentan unos a otros, no comparten una medianera. Están pensados para brindar privacidad y obtener vistas despejadas, están pensados para que las unidades se sientan como viviendas particulares. Misma razón por la cual los diferentes niveles están aterrazados. La altura del conjunto, la de los árboles, tres o cuatro niveles. Y así es como los diseños se van intercalando, van logrando intimismo, van armando una flor única, hecha a medida.