Laguna Escondida es uno de los barrios privados más exclusivos que esconde José Ignacio. El desarrollo cuenta con el proyecto general del arquitecto Carlos Ott y enfatiza en la integración plena con la naturaleza, que en ese lugar desborda con singular exuberancia. El predio, que se compone de 227 lotes, ha sido urbanizado en base a grandes calles, a las que se suman ríos navegables, costa y bosques. En este contexto, Carlos Ott proyectó una casa en uno de los solares mejor ubicados del complejo, en segunda fila frente al mar. 
El equipamiento es ligero, casi etéreo, y provoca desde la simplicidad una idea de confort que se asocia al descanso, al verano y al mar. Los muebles escogidos para equipar la casa son de línea danesa y el concepto mismo del equipamiento es nórdico. Breve, pocas piezas, y muy bien elegidas. Los cielorrasos descarnados, el pavimento revestido en cerámica imitación madera color blanco, paredes de piedra, y luz, mucha luz natural que ingresa a raudales en todos los ambientes. 
El proyecto arquitectónico lleva la impronta de su autor. Líneas puras, volúmenes transparentes que contrastan con el rigor de los muros que los sostienen. El volumen, que totaliza mil metros cuadrados, encontró en una L el mayor aprovechamiento del solar al momento de la implantación.
Consta de cuatro dormitorios en suite, el principal con vestidor y el baño completamente revestido en mármol, living con piso de cristal que permite ver las aguas de la piscina, amplio comedor, excelente cocina con isla y equipamiento de acero inoxidable, gran parrillero cerrado con salida directa a la piscina y al jardín, sauna, casa de huéspedes compuesta por un dormitorio con baño y living. Cochera para 2 autos, dependencias de servicio y lavadero. Desde la terraza se tiene una espectacular vista al mar y al pueblo de José Ignacio.